viaje

extiendo el brazo. para el remisse. la tarde es linda.

después de decirle a dónde voy apoyo mi cabeza en la ventanilla.

el remisero me mira por el espejito retrovisor “se te ve muy relajada” me dice.

yo me sonrío. ¿si? le digo y vuelvo a mirar por la ventanilla.

como si el día anterior no hubiera golpeado la mesa de la heladería de repente mientras charlaba cuando pasó el Urquiza -que te traía y me llevaba- por la avenida gritándole “¡¿tenés que pasar por aquí todos los putos días?!” y después de nuevo al helado de cheesecake y a la ventanilla.

le dije que un día ponía una bomba y nadie se daba cuenta. y el remisero sonrió.

Anuncios

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s